
Según los aspectos más comunes que conocemos de Saturno, él es el anciano malicioso, envidioso de la juventud, que odia la vida porque no la ha vivido de acuerdo con la ley de justicia. Su fuerza de voluntad es simplemente obstinación, oposición a la reforma, incapacidad para adaptarse a las nuevas condiciones, es el conservadurismo del cerebro endurecido. Siente que sus poderes menguan, y sintiéndose impotente, descarga su ira desdentada contra los jóvenes. Él mismo es infeliz y busca la desdicha de los demás. Sórdido y desalmado, se burla del entusiasmo y la generosidad. Cansado de la vida, piensa que la vida no ofrece alegría.
Y así, a menos que Saturno sea dignificado noblemente (la mejor de todas sus dignidades es la iluminación por el Sol), representa una fuerza maléfica. Lo vemos como frío, hostil, despiadado, amargamente calculador de la vida, y en términos de su propio desastre, arruina todo lo que contempla. Tradicionalmente, él es considerado la maldición de la desilusión, no de la ira (ese es Marte). Él congela los manantiales de agua, y se perfila cómo la podredumbre y la muerte de los impíos. Saturno mira al Sol, desesperado; con cínica amargura se elabora su bebida y la bebe, deseando que fuera veneno. Su aliento seca el amor, y su palabra es maldición.
¿Pero qué tal si consideramos la posibilidad que todo esto sea un mal entendido?
Para los que trabajamos la “magia planetaria” y buscamos el contacto espiritual con estos mundos celestiales, nos damos cuenta que en realidad, él es un servidor de lecciones de vida para nosotros los seres humanos. El que busca que Saturno sea su maestro, a las buenas o a las malas, entenderá el VALOR de la disciplina, constancia, consistencia, y la paciencia como uno de los más grandes aprendizajes que nos enseña este espíritu celestial.
Con Saturno aprendemos asimismo, a poner límites a personas y cosas que nos dañan, esa frialdad es necesaria para protegerse de situaciones que nos dañan, y que no están a favor de nuestro mejor interés. Sus anillos y su distancia del Sol es su manera de resguardarse de la egolatría, y simplemente prefiere la oscuridad y la solemnidad del silencio.
Al final, aprendemos que la disciplina y los límites son necesarios para realmente conocer el amor propio, y la paciencia y constancia son imprescindibles para alcanzar las metas en la vida.
Esta es la carta número XV de los Arcanos Mayores del Tarot: es “El Diablo” del Tarot de Thoth de Aleister Crowley. Representa Saturno en Capricornio, amo del medio cielo y la décima casa.
Según Crowley, Esta carta representa la energía creativa en su forma más material; En el Zodíaco, Capricornio ocupa el “Cenit”. Es el más exaltado de los signos; es la cabra saltando de lujuria sobre las cumbres de la tierra. Él está regido por Saturno, que contribuye a la individualidad y la perpetuidad. En este signo, Marte está exaltado, mostrando en su mejor forma la energía ardiente e inmaterial de la creación. La carta representa al dios Pan Pangenetor.
En esta carta observamos la protuberancia del pene masculino erecto, y las almas que viven en las esferas representando los testículos. Aquí Crowley enfatiza que no solo la mujer es creadora de vida, sino que también el hombre puede darle vida a cualquier cosa siendo fuerte, sólido, dándole "fuertes golpes" a lo que sea que se proponga. El "breakthrough" va más allá de romper un himen vaginal, se atribuye también a descubrimientos científicos, filosóficos, y romper piedra para escultura, por ejemplo. Aquí, la figura de una erección fálica va más allá del pene, según el autor, también se refiere a erigir todo aquello que nos rodea, como edificios y ciudades en el macrocosmos, y en el microcosmos, se refiere a ser hombres rectos y fuertes, como un pene erecto.
Saturno da lecciones, por lo tanto, de no ser "escuálidos" en nuestro carácter y firmeza de decisión, y saber ser firmes a la hora de actuar, para que no nos pisoteen el amor propio ni el autoestima.
Al ser el planeta más lejano de los siete planetas clásicos de la astrología, nos enseña también que es importante retraerse de ser el centro de atención. A veces necesitamos la soledad, alejarnos de la bulla de la vida, y aprender a estar solos. El nos quiere enseñar el placer de la soledad, tranquilidad, y solemnidad que hay en la paz del silencio.
Él es el amo de lo oculto, y por lo tanto tiene la secreta sabiduría, que si vencés tus miedos y te atrevés a acercarte, te FORJARÁ en la versión más elevada de vos mismo.
Oración a Saturno:
SONETO ALEJANDRINO DEDICADO A SATURNO
Padre de los dioses, coloso, calvo y desnudo.
Gran fuerza excelsa, patrono de la longevidad.
Eminente Cronos, Señor de la tranquilidad,
rige en lo sublime, armonioso y sosegado.
¡Oh gran mundo! Sacralizado y tradicional.
Camino hacia la inteligencia consagrada.
Que tu fuerza de cristalización avanzada,
haga de mi humana existencia algo monumental.
Saturno, antiguo portal que abre misterios.
Habitante de las sombras, amo de la noche.
Gobernante paulatino de todos los tiempos.
Que su soberana majestad en mí derroche
bendiciones afines a los astros sagrados.
¿O encuentra su realeza algo en mí que usted reproche?
- La Papisa.
Martes 11 de enero del año 2022